Temas de interés

En este apartado se presentarán en un estilo coloquial algunas de las problemáticas que suceden más a menudo, y que son susceptibles de evaluar para clasificar y determinar si corresponde a un trastorno, así como intervenir durante el proceso terapéutico.

Comenzaremos por el MIEDO, el que se presenta en diversas situaciones como: a la soledad, hablar en público, hacia algunos animales en específico, estando en un lugar y sentirse atrapado, avergonzado, indefenso (transporte público, donde hay multitud de personas, al salir de tu domicilio), al estar separado de una persona o tu mascota, a la opinión o valoración que hacen los demás sobre ti.

El segundo tema presentar es la ANSIEDAD; la diferencia con el miedo es que éste se suscita como un mecanismo de defensa ante el estímulo que lo genera y muy probablemente fue adquirido por experiencias previas. En cambio, cuando se presentan síntomas de ansiedad se suma otro factor, el peligro no es real (quizá ni siquiera está presente) y es la mente que se anticipa a un futuro catastrófico, además, existen varias causas (no solo una) por las que surge como genéticas, un acontecimiento previo, consumo de sustancias, cambios significativos en la vida.

En este tema se mencionará sobre el ESTRÉS, mismo que se considera como una relación entre las emociones que se generan en la persona y lo que está sucediendo en el ambiente y no necesariamente está asociado a un estado patológico.

TIPS PARA UNA MENTE SALUDABLE

Como se mencionó en los temas del miedo, la ansiedad y el estrés, uno de los factores que más influye es la percepción de las amenazas y/o dificultades, lo que pensamos sobre ello y las emociones que se desencadenan, en ese sentido, si cada día reflexionamos y nos proponemos centrar la mente en algo positivo, ayudaremos a mantener nuestra mente saludable. Para ello, analiza y transforma:

En esta ocasión compartiré información sobre la EDUCACIÓN A DISTANCIA (EaD), la cual en su surgimiento estaba dirigida a la población que por motivos económicos no podían escolarizarse y la comunicación no se llevaba a cabo a través de internet, sino de medios de comunicación como el correo postal; la formación a la que se aspiraba entonces, consistía en aprendizajes de habilidades laborales, similares a los oficios. Posteriormente, a través del teléfono y la televisión comenzaron los paquetes instruccionales que incluían texto, audio y video. Su consolidación llegó con los medios satelitales y las teleconferencias, es entonces cuando se suscitó la comunicación en directo y de manera síncrona, aunque sin interactividad. Al fin, en la década de 1980, Berners Lee propuso un nuevo sistema de comunicación: el World Wide Web, comenzando así las posibilidades para la comunicación bidireccional tanto en la escritura como la comunicación oral y visual, además de la libre transferencia de datos en audio, video y gráficos, y sentando las bases para lo que hoy día denominamos como ambientes virtuales de aprendizaje. (García y Jáuregui, 2019).