Estrés

En este tema se mencionará sobre el ESTRÉS, mismo que se considera como una relación entre las emociones que se generan en la persona y lo que está sucediendo en el ambiente y no necesariamente está asociado a un estado patológico.

Es decir, el estrés es una reacción, un proceso adaptativo del ser humano ante situaciones amenazantes o de excesiva demanda y no por ello son necesariamente situaciones negativas -como por ejemplo un fallecimiento, pérdida o enfermedad-; sino que también puede darse por situaciones positivas como un viaje, cambio de domicilio, acudir por primer ocasión a la escuela o el trabajo, lograr un desafío, inclusive enamorarse. En ese sentido, las emociones y respuestas contribuyen a la supervivencia del sujeto y la especie; por tanto si son eficaces y es la persona quien las controla, permiten una mejor adaptación, lo cual se denomina eustress.

Cómo y porqué se genera

Las experiencias estresantes se perciben desde tres fuentes: 1. Fisiológicamente hablando, el organismo se afectará por hábitos alimenticios, horas de sueño, enfermedades, etapa del desarrollo. 2. Por el entorno, como contaminación o características acordes a la situación socioeconómica y exigencias acordes al ambiente donde la persona se desenvuelve. Y 3. Los pensamientos y emociones resultado de las dos primeras fuentes.

Por ejemplo, a partir de la contingencia sanitaria por COVID-19, la mayoría de personas han modificado su ritmo de vida habitual, por tanto la percepción y afrontamiento de las experiencias estresantes tendrán relación con la alimentación y hábitos de descanso, cuáles son sus condiciones de salud, si está considerada como persona con factor de riesgo por edad o enfermedades subyacentes (diabetes, hipertensión); pero también, influirá su situación laboral, las dificultades económicas, el ambiente familiar, asimismo lo que observe en el lugar donde radica. A ello se sumarán los pensamientos (catastróficos) y las emociones que tenga con relación al presente y futuro inmediato. En consecuencia, cuando este tipo de situaciones se prolongan en el tiempo y se produce una sobrecarga tanto emocional como física, puede suscitar problemas en la salud, a ello se le conoce como distréss.

Es entonces cuando el organismo reacciona, activándose el sistema nervioso autónomo, produciendo una estimulación del sistema neuroendocrino, liberando las dos hormonas del estrés: ACTH y cortisol.  Se manifiesta a través de dolor de cabeza, indigestión, enfermedades de vías respiratorias frecuentes, dolor de cuello y espalda, llegando a prolongarse y desatar enfermedades cardiovasculares, hipertensión, asma, úlceras, depresión.  

Al ser una serie de factores que interactúan, se tomarán también en cuenta las características predisposicionales de la persona, sus motivaciones, actitudes y experiencias en la valoración que hará de las situaciones, por tanto sus estilos de afrontamiento.

Cuándo buscar apoyo profesional

  • Si los sentimientos que se generan son constantemente negativos.
  • Si el estrés está ocasionando un bajo rendimiento en diversos ámbitos de tu vida.
  • Si afecta tu salud (frecuentes  dolores de cabeza, tensión, fatiga, cambio en deseo sexual, mala memoria, etc.)
  • Si ha continuado por meses
  • Si tiene que recurrir al consumo de sustancias (drogas o alcohol) para relajarse.

Referencia:

Sierra J. C., Orgega V., Zubeidat, I. (2003). Ansiedad, angustia y estrés: tres conceptos a diferenciar. Revista Mal-estar E Subjetividade, 3 (1) ,10-59. Recuperado de https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=271/27130102

Vales, L. . (2011). Psicobiología del estrés. Manual de bases biológicas del comportamiento humano. En Leira P. (coord.)  ISBN: 978-9974-0-0846-5