Educación a Distancia

En esta ocasión compartiré información sobre la EDUCACIÓN A DISTANCIA (EaD), la cual en su surgimiento estaba dirigida a la población que por motivos económicos no podían escolarizarse y la comunicación no se llevaba a cabo a través de internet, sino de medios de comunicación como el correo postal; la formación a la que se aspiraba entonces, consistía en aprendizajes de habilidades laborales, similares a los oficios. Posteriormente, a través del teléfono y la televisión comenzaron los paquetes instruccionales que incluían texto, audio y video. Su consolidación llegó con los medios satelitales y las teleconferencias, es entonces cuando se suscitó la comunicación en directo y de manera síncrona, aunque sin interactividad. Al fin, en la década de 1980, Berners Lee propuso un nuevo sistema de comunicación: el World Wide Web, comenzando así las posibilidades para la comunicación bidireccional tanto en la escritura como la comunicación oral y visual, además de la libre transferencia de datos en audio, video y gráficos, y sentando las bases para lo que hoy día denominamos como ambientes virtuales de aprendizaje. (García y Jáuregui, 2019).

Con base en lo anterior, se puede señalar que la EaD no ha sido ni será estática, se encuentra en constante movimiento, y conforme avanza la tecnología seguirán encontrándose más y novedosos elementos, como hoy día con interfaces intuitivas, participaciones más libres y flujos de información más rápidos. En nuestros tiempos, más en este 2020 se ha vuelto una necesidad imperiosa que todos gocen del derecho a aprender y puedan tener acceso a la información y el conocimiento, no obstante, tanto por factores socioeconómicos, por diversidad funcional o cultural se puede llegar a limitar o impedir este derecho. Por supuesto no se puede dejar de lado que también se encuentran factores como la disposición para el cambio de la educación tradicional hacia la docencia a distancia así como la formación profesional en esta área.

El proceso de enseñanza y aprendizaje en la EaD

Para hablar de un proceso de enseñanza y aprendizaje, hay que tomar en cuenta la didáctica, misma que se ha ido reestructurando acorde al contexto, situaciones y recursos con los que contamos los docentes en la modalidad no presencial. Por supuesto hay que recordar que según el método de enseñanza universal de Comenio, (en Ospina, Calvo y Peláez, 2013) ya planteaba la necesidad de comprensión de los contenidos por parte del estudiante, el tenerlos presentes (memoria) y el poder practicarlos; asimismo, Dewey también dejó como legado el incluir la mirada sociológica. Si hoy día retomamos aquellas miradas y aprovechamos lo que brindan los modelos constructivista, sociocultural y crítico (por mencionar los más importantes) por ende lo trasladamos a nuestro momento histórico, contexto y situaciones de aprendizaje, podremos valernos de una serie de recursos y herramientas, de tal forma que el estudiante pueda acceder al conocimiento, es decir, no será por transmisión o por memorización, sino por el interés de aprender, además los contenidos serán acordes a sus conocimientos previos y podrá ser crítico de su propio aprendizaje, capaz de debatir, argumentar e idear.

Con base en lo antes mencionado, la elaboración de la planeación didáctica será guiada por objetivos curriculares, ya que se torna necesario que el docente organice la práctica educativa para que exista relación entre contenidos, estrategias, técnicas y evaluaciones, metodologías que contribuirán a que el estudiante analice, relacione, seleccione información e investigue, sin dejar de lado que el aprendizaje se alcance tanto de manera individual como colaborativa.

Como en todo proceso, se presentarán y habrá barreras por superar,  como las expectativas con relación a la situación de enseñanza y aprendizaje, la motivación intrínseca y extrínseca del estudiante y del docente, la accesibilidad a la tecnología y por supuesto, crear un entorno virtual de aprendizaje creativo, donde cada estudiante aprenda a su forma y ritmo, le de un significado propio a los contenidos y se propicie la interacción para no olvidarnos, que somos seres humanos con necesidad de compartir no sólo espacios virtuales, sino también físicos y emocionales.

El docente a distancia

Se caracterizará por su competencia y formación dirigidas a orientar y mediar el proceso de enseñanza y aprendizaje, además de contar con los saberes propios de su disciplina, pero esto no es lo único, también es necesaria la actitud de enseñar con vocación y la alegría por notar el avance y transformación de sus estudiantes,  tener presente la responsabilidad de saber que a través de la enseñanza mediada por la tecnología, hay seres humanos con sentimientos y expectativas por alcanzar sus metas.

En consecuencia, dentro de sus funciones,  realizará la planeación didáctica, misma que será susceptible de adaptarse, además  proporcionará información sobre diversos recursos que el estudiante puede utilizar para su aprendizaje. Entre sus habilidades se destacarán: redacción coherente y clara, de interacción y escucha activa, comunicación bidireccional, gusto por la lectura, conocimientos sobre la EaD y las Tecnologías para el Aprendizaje y el Conocimiento (TAC), sus estrategias didácticas y evaluación del aprendizaje serán congruentes con la modalidad en línea.

Acerca del estudiante

Una característica esencial será su motivación por aprender, lo cual se espera le lleve a transformar y dar significado al conocimiento, se ha enfatizado por diversos autores que aprenderá de manera autónoma, sin que esto quiera decir que está solo, recordemos que tendrá la guía didáctica y el acompañamiento del docente; además, al desarrollar habilidades de comunicación asertiva bidireccional, resolución de conflictos y disposición para el trabajo colaborativo (uno de los retos más difíciles) podrá disfrutar de la experiencia de acompañamiento y aprendizaje con sus iguales.

Por supuesto, las habilidades adquiridas y mejoradas en el uso de las TIC facilitarán dicho autoaprendizaje, además, contará con la ventaja de administrar el  tiempo y espacio de estudio. A final de cuentas, si se tiene el gusto y deseo por aprender, ¿quién no lo logra?.

Referencias:

García S. J. y Jáuregui A. P. (2019). Educación a distancia y mundos virtuales. Miradas (2), pp. 163-177.

Ospina O. D., Calvo M. D. y Peláez V.L. “Didáctica: de las dicotomías metodológicas al nuevo reto de la educación virtual” (en línea). @tic Revista d´innovació educativa Julio-Diciembre 2013. Recuperado de https://cursos.cuaed.unam.mx/diplomado-docencia/moodle/pluginfile.php/55/mod_resource/content/32/Planeacion/unidad1/doc/dicotomias_u1t1.pdf.